Montemerlo en su hora más gloriosa. ¡Campeón del mundo en Marruecos!

De película. Así fue la consagración de Guillermo Montemerlo en Marruecos, en el mundial de zerbín que lo vio subir a lo más alto del podio al ganarle a Cúbela, una figura con mucho rodaje en el mundo de las bochas de la rama zerbín.

Vamos a empezar a desandar la historia, escena por escena. De movida el juego se plantea con el europeo arrimando y Guille bochando. Pero no es bueno el primer tercio del film que lo deja 4-0 arriba a Cúbela cuando el reloj se devoró 30 minutos de juego. Porque es así, se juega a 13 tantos o a quien marque más en la hora y media de juego, casi el tiempo que mayormente demoran los mejores productos cinematográficos, esos que nos tienen en vilo mirando la pantalla para ver que va a suceder. Y lo que sucedió es que Gáspari pidió minuto. José, conocedor del juego y de su dirigido habrá sabido tocar alguna fibra íntima además de llevarle tranquilidad. ¿Que le habrá dicho? Ya lo averiguaremos. Dejemos que la cinta corra. Casi no había perdido bochas el rival y falló de arrime. Primer punto. Es 4 a 1 abajo.

Cambia de sector, vamos a otra parte del set imaginario de filmación que es la cancha. Limpia el piso Montemerlo antes de arrimar con su pierna derecha. Como si estuviera en el campito de su pueblo. Apura de arrime y tiene que tirar el croata. Falla y se ponen 4 iguales con 46 minutos por jugar.

A la mano siguiente se da una de las que marcan un punto de inflexión en el partido. Se abrió el croata. No arrimó, pegó mal un palo y el argentino le sacudió 4 puntos para ponerse 8 a 4 arriba. Tomó las riendas del partido y lo empezó a obligar a bochar, lo que más le duele a este completo jugador. Erró el primero ante un buen arrime, pegó el segundo el contrincante y Guille le dio lugar para ganar. Le quedó patada para marcar pero no acertó el cordobés y descontó un tanto. Se pusieron 8 a 5 con 33 por jugar.

También buscó otro lugar Cúbela y distancia, jugando más lejos. Obligó y erró. Tiró el segundo y pegó pero se fueron las dos afuera. Tres por dos en la cabecera para Croacia. ¿Que hago? Cambio la yerba, caliento el agua y me preparo una nueva ronda de mates. Como debe estar sucediendo en cada rincón de la argentina bochófila. Se pasa el croata y juega un bochón Guillermo. En la cancha de al lado, en tanto, se arrodilla y se rinde al aplauso de todo el estadio el tunecino que acaba de consagrarse en el Combinado. Vuelve la imagen a nuestra cancha, a mostrarnos en un primer plano lo que va pasando y es 9-5 la historia. Son 25 minutos 44 segundos los que nos separan de la gloria. ¿Que hacés papá? pregunta el menor de mis hijos que no entiende, al levantarse, ver mi imagen pegada a la tablet prácticamente. Le explico sintéticamente. ¿Y va ganando? Si Santy, respondo, va ganando; pero dejame que estoy muy concentrado. Se suma a la platea, ya somos dos en este lugar.

Lo que sigue es…de un suspenso total. No es buena la primera, gana el europeo. Tira y pega pero se va la suya afuera. Tanto en el piso para el croata y tres bochas por dos. Elige tirarle al chico. Se hace un silencio sepulcral, esperando el desenlace. Y tras la carrera triunfal le pega y lo saca de la cancha. ¡Enorme! Brillante el de Jovita que saca las garras cuando estaba cuesta abajo. Vuelta a empezar. Tiempo de comenzar a jugar con el tiempo, valga la redundancia y hacer pesar los cuatro puntos de diferencia. Restan 20 y parece hacerse de arena gruesa el reloj, ¡no pasa más!

Pega, al juego siguiente, y se van las dos afuera. Hay 2 en el fondo de cada uno y no hay bochas en juego. Acertó y marcó Croacia para ponerse 9 a 6.

Le arrima el de remera roja y le pega Guillermo. Como calcadas se dan las secuencias en tres oportunidades. Están bocha por bocha. Dispara un poco y el argentino decide arrimar para llevarse uno más para su marca. 10 a 6 indica el tanteador. ¿Partido liquidado con 10 minutos por jugar y 4 puntos arriba? Diría que si, pero calmemos la ansiedad con otro mate dulce en esta linda mañana primaveral. Que empieza a ser a más linda todavía porque los minutos corren. Y cuando quedan menos de dos, ante lo inevitable, Cúbela le estrecha la mano y se dictamina, a las 8 y 31, que Guillermo Montemerlo es ¡Campeón del Mundo! Levanta los brazos al cielo. Entra toda la delegación argentina a abrazarlo y se suma una estrella más al escudo de la C.A.B. Es pura euforia lo que transmite la pantalla, lo que sentimos todos.

Argentina otra vez campéon del mundo. Esta vez fue en Casablanca, en la tierra que dio origen y nombre a una de las películas más famosas de la historia. La de Humprhrey Bogart e Ingrid Bergman, la de los diálogos más citados de la historia, la que se convirtió en un mito desde el momento de su estreno. Allí, en ese suelo, Montemerlo filmó la suya…




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