El uno, el DT.

No lo había visto a Raúl en esa faceta. Sí había leído que había estado en provinciales en distintas categorías de las divisiones formativas. Y este fin de semana lo vimos en acción dirigiendo a los chicos de Provincia.

Con un trato paternal, con el entendimiento del juego de un veterano de mil batallas, Basualdo se llevó los elogios de los presentes que se tradujeron en felicitaciones para los dirigentes bonaerenses por la designación.

Tenía una invitación y la desestimó ni bien le dijeron que había sido elegido para dirigir a la federación a la que tantas y exitosas veces representó. No lo pensó ni un momento y enfiló para Tandil.

Entre sus virtudes al costado de la baranda destaco algo que es comúnmente un error entre los que han jugado a un nivel alto. No resuelve como si la bocha la tuviera él; decide que hacer pensando en las aptitudes técnicas y tácticas de su dirigido.

Y a todo eso, le suma el plus de saber que le pasa en la mente al jugador ya que ha competido en todos los niveles y en las distintas modalidades.

El uno, Raúl Basualdo. También un Gran DT.




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