Dialoguitos en el bar. Parte 18. Sin título.

«Despacito, quiero recorrer tu cuerpo despacito…» El Gringo entró cantando y bailando, mano derecha al pecho y mano izquierda abierta, simulando que giraba al ritmo de un pasodoble.

La barra lo miró atónita, aunque ya nada le sorprende. Y así arrancó la reunión de un sábado más….

Gustavo: ¡Vamos Gringo! Noche de acción o que te pasa que estás tan contento.

Gringo: Ma no, la gringa se endurmió temprano. Cobré el aguinaldo de la jubilación y el alquiler del campo. Mañana le entro con todo, una buena falda a la parrilla con un torito sodeado y que se pudra el agua de la bomba.

Gustavo: ¡Nooo Gringo, nooo! Comprá costilla, no seas pijotero; si al jonca no te las vas a llevar. Gastá la plata de una vez por todas…

Bocha: Bueno, bueno muchachos, tranquilos, tranquilos…

Gringo: Ma la de discusiones que se dan que si se pasa, que si tira de cuatro pasos y la mar en coche. ¡Hay que poner el VAR en las bochas!

Carlitos: (nostálgico como siempre) Qué épocas aquellas, la del gancia al lado de la baranda, la picadita, el bar con los muchachos que recreaban jugadas con los vasos, el platito de los manices.

Bocha: ¡Pero mentían de lo lindo también eh! Los bochófilos iban cabeza a cabeza con los pescadores. Ahora que se transmite todo por el feibu como dice el Gringo, ya no se puede «dibujar» un partido.

Gallego: Pues, el que se retobó fue Lasalle, tu amigo Bocha. No quiso transmitir el otro día porque había gente fumando.

Gringo: Ma si, lo leí, lo leí. Vieron que yo leo todo. Ahora me voy a hacer un insta y un tuiter. Tengo que estar informado.

Gustavo: Tomá tu loco. El Gringo mientras sea gratis…

Bocha: Muchachos, ¿que me dicen de la duración de los partidos? Me contaba mi amigo, que pudo ir a un especial por primera vez, que hubo un partido entre Pretto y Ramírez que duró como tres horas. Es mucho tanto tiempo, te mata las piernas si estás jugando y para verlo, por más que sean partidazos, es mucho…

Gringo: Ma y si lo ves por el esmarfone te hace mierda los datos….

Gustavo: Ya salió, ya salió. Comprate un plan de datos Gringo, ¡dejá de joder!

Gringo: Yo vi la final entre el asesino y espaiderman.

Bocha: La final entre ¿¿¿quien???

Gringo: Ma vos no estás ayornado Bocha. El «Marginal» Calzetta, de Marginales del Bochazo, le puso apodos a todos. Valerio Lucero es el asesino, Pascual Ramirez es Espaiderman, Antivero el Emperador, Pretto el Galáctico, Basualdo es Pelé, Zapata el Titán…

Carlitos: Pensar que en mi época era osado decirle Nene a Néstor Arce y El Gringo a Colantonio; nunca se nos hubiese ocurrido ponerle apodos de superhéroes o personajes famosos.

Gringo: Ma el que no entiendo es el del Gustavo Fernández, caramelero o algo así, le voy a escribir por el feibu al «Marginal».

Bocha: Vos además de leer, ¿también escribís Gringo?

Gringo: Ma, mientras sea gratis, todo Bocha, hasta un rayo me como.

Gustavo: ¿Que va a pasar con la reunión de la bocha chica y la bocha grande, Bocha?

Bocha: Ah vieron…se van a juntar en unos días. Mucho no trascendió, pero está bueno que puedan reunirse. Es bochas ¿no? ¿O el tamaño importa?

Gringo: Ma decimelo a mí, decímelo a mí (mientras se agarra la cabeza).

Bocha: Hablando de bochas grandes, uno que brilló ahí fue El Campeón, mi amigo Oscar Camusso, a quien hace un tiempo largo que no le escribo. Me voy yendo muchachos.

El Bocha salió del bar celu en mano mandandole un WhatsApp a Camusso. El Gringo, tiempista como siempre, evitó ser el último en retirarse para no tener que pagar. Y sí, estas cosas pasan….

 




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