Por Jorge Abratte (Especial para Diario El Tiempo)
Siempre había escuchado esta historia que le ocurrió al “Lito” Daniele, un conocido jugador de Brinkmann que militó siempre en tercera categoría. Un tipo muy querido en el ambiente de las bochas y con mucho sentido del humor.
Hace como 15 años aproximadamente, en sus últimos años de vida, lo encontré en el bar de la terminal de Brinkmann. Me acerqué a su mesa y ante mi pregunta sobre la veracidad de esta historia, comenzó el relato con su voz temblorosa y la mano que no podía dejar de mover debido a no sé que enfermedad.
Fue en la década del ’60. Lo que recordaba era que el partido era de tríos y uno de sus rivales era Remo Marengo, hermano de don Rodolfo, cantinero por más de 30 años en el club Marconi de Morteros.
A él le tocó arrimar una bocha que parecía no parar donde él quería. La única que le quedaba era que chocara la bocha contraria o el bochín que estaban separados a 20 cm. aproximadamente. Para mala suerte de Lito, la misma pasó por el medio y continuó su camino.
Para aplacar la bronca, como era su costumbre, levantó la pierna derecha y con la misma mano se pegó un fuerte cachetazo en la misma, olvidándose que en el bolsillo del pantalón tenía una caja de fósforos de cera, de mucho uso en esa época, y ante el roce de los mismos comenzó la combustión. De ahí en adelante todo ocurrió en pocos segundos, tanto sus compañeros como sus rivales lo tiraron al suelo y le sacaron rápidamente el pantalón, recordando que en esa época la moda era pantalones anchos y cómodos (lo que ayudó a que la maniobra fuera muy rápida).
El problema vino después cuando volvió a su casa para explicar lo ocurrido, con el pantalón quemado y una fuerte roncha en su pierna derecha.