Raúl está en el aire. Y hacía allí llevará la bandera argentina para que flameé por primera vez en lo más alto de un podio mundialista. Detrás lo observan Limardo y Gáspari. Y allí me detengo. Para los éxitos deben funcionar las tres patas: la dirigencial, la técnica y lógicamente la del deportista. Y desde hace unos años ese triángulo tiene medidas perfectas, permitiéndonos a todos soñar con títulos y hazañas. Como esta lograda en Francia. En el otoño de Macon. Allá en octubre de 2009. El domingo 4 para ser más precisos.
Volvamos a la imagen. Se advierte que Basualdo tira con una protección en su pierna derecha. Y años después indagamos. Y en este enero caluroso de 2018 el número uno histórico nos cuenta que jugó con dicha venda porque le había molestado el músculo mientras estaba practicando.
Y sobre las camisetas usadas en esa conquista, las que forman parte del museo histórico bochófilo argentino, comenta que una obsequió en el Sudamericano 2011 y «otra debo tener».
El tiempo pasa. Inexorablemente. La conquista se agiganta.