Treinta años después…

No. Nunca. Alguna vez …pero no, los cinco juntos no. Que me acuerde no. No, no, nunca. Estas respuestas fueron dando algunos de ellos ante la consulta de si alguna vez se habían vuelto a juntar en estos treinta años, en estas tres décadas desde aquel histórico y ya un poco lejano Luna Park 1987, el tercer mundial de raffa volo que se disputó en la Argentina. Antes de meternos en la crónica les contamos una infidencia. La idea era hablar con todos, hacer el reencuentro histórico al menos periodísticamente. Teníamos el teléfono del “Pancho”, nos faltaba el de Omar pero lo íbamos a conseguir. Diego me había pasado el del “Largo”. Pero por los tiempos, las ocupaciones, la vida misma; el tiempo fue pasando. Así que tampoco, por ahora, en MundoBochas se volvieron a juntar.

Para empezar repasemos quienes fueron estos “Cinco Fantásticos”. Eduardo Luján era el más chico del grupo. Tenía 23 años en el mundial. César Alfonso Colantonio era el emblema argentino, el jugador estrella de esa década. Llegaba con 50 años y varias batallas en el lomo. Desde Córdoba se sumaban dos deportistas con un peso específico trascendente: Omar Foco y Francisco “Pancho” Mendieta. Y quien fue el quinto en la previa y devino en técnico para la cita mundialista es el longilíneo Rubén Aurelio Trellini, bahiense de pura cepa.

Toma el bochin el sáltense Luján, puntero definido en aquellos años quien alguna vez fue más que claro al contarle a MundoBochas lo que es jugar un mundial. “Son sensaciones únicas. Tomar un avión con cuatrocientas personas, esos aviones que vos no ves la otra punta. Hacés escala en Barcelona, Madrid, Milán y te ponés a pensar donde estás”. Rememoró sobre lo que es un mundial, experiencia que vivió con tan sólo 19 años en 1983 en su debut con la celeste y blanca. Para el de Argentina tenía otro más en el lomo, pero sólo 23 años.

Previo al mundial hicieron una gira de 41 días por Europa, para jugar y prepararse para competir en raffa volo. Las canchas tenían la medida de dicha especialidad: 4 metros por 26.50 y había una particularidad. Un cabezal móvil, que en caso de querer jugar de retroceso o vuelta, se colocaba en la cabecera. Esa fue una concesión reglamentaria pedida por los sudamericanos. Igualmente casi no fue utilizada, recuerdan dos o tres jugadas de vuelta. Es más, cuentan que una siguió de largo, traspasó el límite reglamentario. ¿Fue el peruano Jorge Velasco el que la tiró?

Acariciando el título.

La final fue Argentina-Italia. La superpotencia europea y madre de la raffa volo ante nuestros representantes. Luján cuenta que él jugó la pareja con Mendieta, que iba en simultáneo con el individual que disputaba Colantonio. “El trío lo habíamos jugado con Mendieta y Foco y ganamos en seis, ganamos fácil. A Colantonio lo guardaron para el individual, ganaba 9 a 3 la final. Pero él estaba preocupado por lo que hacíamos nosotros y nosotros preocupados por lo que hacía él. Pasa que no tenés una revancha de eso…porque quizás con una experiencia nueva, porque si tenés la revancha de ese día y en Argentina, nosotros podíamos ser campeones. Porque Colantonio se preocupaba por nosotros y nosotros por él y en vez de meterte en el partido estás más pendiente de lo que pasa al lado. Quizás ese fue el error”.

César aún se lamenta al pensarlo. “Tuvimos la oportunidad, incluso la tuve yo, de errarle a la bocha en el individual. Porque si ganábamos el individual y en tríos éramos campeones nosotros. Pero ya te digo, fue algo increíble. Hoy a la distancia me parece mentira que uno haya podido jugar un Mundial en el Luna Park con la gente que había”.

Explosión.

El Luna Park explotaba de gente en cada jornada. El 22 de noviembre de 1987 – el mundial tuvo lugar entre el 20 y el 30 de dicho mes – se llevó a cabo uno de los “Superclásicos” más apasionantes de la historia del fútbol argentino. En el Monumental, Boca estaba 2 a 0 arriba pero el local pudo lograr la hazaña y colocarse 3 a 2. Sin embargo, la emoción se mantuvo hasta el final, cuando Jorge Comas ejecutó un penal y lo tiró por arriba del travesaño quedando la victoria para el millonario. Ese partido, que no fue televisado, era seguido radialmente por el pueblo futbolero. Y José María Muñoz, relator de Radio Rivadavia, la emisora deportiva más escuchada de aquel momento; invitaba a ver el mundial de bochas dentro del relato futbolero.

Ver crónica del Superclásico.

¿Y las fotos?

Hay pocas y escasas imágenes del mundial. ¿Cuál fue la razón? Primero que no abundaban las cámaras como ahora. Sólo algunos podían tener dichos aparatos que obviamente no tenían memoria digital, eran con “rollos” que luego había que ir a las casas fotográficas a revelar (los que peinamos canas vivimos esta historia, pero debemos contextualizarlo porque hay muchos seguidores de la página que son nativos digitales). La Confederación había encargado la toma de fotos a un profesional. Por eso los jugadores descansaron confiados en que iban a inmortalizar dicho momento a través del papel. Pero, concluido el torneo – nos contaban – nunca más lo volvieron a ver. Por lo tanto, treinta años después aún siguen esperando por las imágenes.

La jugada del Mundial.

Luján estuvo a punto de abandonar el partido. Había recibido un “bochinazo” de la cancha de al lado en la espalda. Le dolía y se quedó jugando. No quería salir ni a palos. Y ahí vino su rol protagónico. Fue cuando acertó con su bocha para ganar el partido en una jugada y en un momento difícil. Muchos, hasta la crónica de los medios, apuntaron a que esa fue “La Jugada del Mundial”.

El afiche.

Todo un hallazgo el que realizamos. Encontramos el afiche promocional del campeonato; ese que permitió difundir lo que sería el tercer torneo mundialista de la raffa volo.

¿Quién es el de traje?

La duda nos invadía desde hace un larto tiempo. Cuando nos acordábamos preguntabamos y las respuestas eran “no sé” o ” era…para que no me sale el apellido…”. Y un tiempo atrás, cuando ibamos de Río Cuarto a Alcira Gigena nos volvió la foto a la mente. Viajábamos con Pepe May al volante, Ariel Peloni -prensa de la C.A.B. – y el gran “Pancho” Mendieta, que fue quien nos dio la respuesta. “Alberto Rodríguez es el que está en la foto, era de Venado Tuerto e integraba la Confederación Argentina de Bochas. Fue nuestro delegado. Además del mundial también nos había acompañado en otros torneos”.

Omar Foco, Francisco Mendieta, César Colantonio, Eduardo Luján, Rúben Trellini – era el quinto hombre y fue el técnico en el mundial – y Alberto Rodríguez (delegado). (Foto: Gentileza Diario Sports)

La figura.

Reinó durante un largo tiempo. Es el símbolo del jugador de raffa volo italiano. Fue cinco veces campeón mundial. Crack sin tiempos. Se llama Dante D’Alessandro, la figura del mundial.

2017.

Se han cumplido en este 2017 treinta años del 3º Campeonato Mundial Luna Park 1987. Y los cinco protagonistas, como en todo este tiempo transcurrido, aún no se volvieron a juntar…




A %d blogueros les gusta esto: