Eduardo Luján: “Fue una experiencia extraordinaria”.

Junto al técnico campeón del Panamericano de raffa volo de Carlos Barbosa hicimos un repaso de lo vivido en tierra de la verdeamarelha con la consagración agónica, histórica, única y quizás…irrepetible.

”Fue una experiencia extraordinaria porque cuando querés ganar, querés ganar bien, no sufrir, no tener problemas. Cuando ganás como ganamos, yo elegiría ganar siempre así. Con toda Brasil en contra, vos sabés como son los brasileros, que te gritan las bochas que perdés, que festejan todo. Yo estuve hablando mucho con Serantes, con todos. Nico ya conocía Brasil como es, pero los otros no y menos en Brasil. La idea era que eso no molestara porque si no te terminás agarrando a trompadas con alguno. Porque de afuera  te molesta todo el mundo”. Esas fueron las primeras reflexiones del lujanense, quien hasta la vuelta al ruedo mundialista de la C.A.B. en este milenio, era quien más veces había vestido la celeste y blanca en campeonatos mundiales. Sigue la charla.

  • ¿Fue agónico el triunfo?
  • A Brasil más allá de los griteríos les ganamos bien. El tema es que no podíamos perder ninguno de los tres partidos con Uruguay. Y el partido ese de pareja estabamos en el horno. Se iban, se iban y se iban. Para colmo ellos tenían buen equipo. Los tres partidos eran duros con Uruguay. En tríos jugamos bien y Nico es fuera de serie. Individual te masacra. Y en la pareja nos fuimos salvando y salvando, por juego nuestro también. Y la última rafa fue espectacular.

Por ahí ganas partidos como el que le ganamos a Brasil en Tucumán 15-14 en el otro sudamericano, pero era la segunda fecha. Si bien yo sabía que si perdíamos ese partido perdíamos el campeonato, porque al perder dos a uno con Brasil había que esperar que perdieran ellos y no pierden; más en el juego sudamericano. Pero era la segunda fecha. Ahora era el último partido, no había más partidos, no podías esperar nada de nadie. Por eso fue tan, tan…aparte como íbamos perdiendo. Y de la manera que lo gana Natali rafando el bochin. Son esos momentos irrepetibles, no creo que se puedan repetir así. Si escribe un libro Natali y escribe que soñaba que iba a rafar el bochin para salir campeón y el último bochazo en el tiro; si lo escribe para que le salga en sueños no le sale tan perfecto.

  • ¿Y del grupo que rescatas, como fue todo?
  • Muy bueno, a ver, yo priorizo al grupo, a las personas. Después me podrán criticar, pero yo no quiero viajar a tener problemas. Porque yo para ir allá a tener problemas o andar renegando, o andar buscando a un tipo que se escapó o al otro que no sé donde está; más vale me quedo en mi casa. Yo no voy ni por los viajes ni por nada; no me mueve un pelo si tengo que viajar o no. Lo hago porque me gusta y nada más. Por ahí te equivocas y elegís un chico que por ahí es bueno y te resulta malo, pero es muy difícil que uno se equivoque tanto. El grupo fue una cosa de locos, como casi todos los grupos que me tocaron. Todos apoyándose entre ellos, ninguno se iba cuando jugaba el compañero, todos alentando. No hubo problemas. Las dos veces que hice cambio lo saqué a Facundo (Basualdo) y no hubo problema. Y después en la habitación, en todo, no hubo un reproche, ni cuando se perdió los dos partidos que se perdieron. Eso suma. Además ni un egoísmo, porque ya están en una edad que por ahí puede haber egoísmo. Todos tienen asumidos que Pretto es el mejor. Yo calculaba que eso iba a ser así, lo del grupo. Si bien vos los conocés de verlo, con el único que había convivido más es con Pretto y con Facundo en Italia que resultó bárbaro. A Facundo yo lo llevé de chiquito a jugar para la provincia tenía 14 o 15 y podía no ser lo mismo ahora que tiene 20.

Eduardo Luján, claridad de conceptos. Como cuando jugaba, como ahora que dirige.

Foto: Gentileza Ariel Peloni (Prensa C.A.B.)




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