Una vez más, ganaron las bochas.

Los resultados serán anecdóticos, totalmente anecdóticos. Y esa, creo, es la vuelta de tuerca que le falta a los encuentros infantiles. Este formato que durante años vinimos proponiendo y que con buen tino tomó la dirigencia deportiva tiene su origen en lo que eran los encuentros nacionales de minibásquet allá por los ’80; totalmente participativos, donde todos jugaban al menos un par de partidos. Algo similar viene ocurriendo desde hace cuatro años, cuando empujados por la buena cantidad de escuelitas de bochas que proliferaron a lo largo y a lo ancho del país, tomó forma esto que hoy es una realidad.

El de Ceres, un acierto porque geográficamente está en la zona centro del país, sumado a la disponibilidad de hospedaje y canchas, fue el más concurrido de las cuatro ediciones registradas hasta este momento.

Alrededor de sesenta equipos, cerca de 250 deportistas y una movida impresionante fue lo que dejó el evento que piensa en el futuro, en lo que vendrá. Estuvieron Di Nello, Demarco, Bolatti y Gáspari, esos que los chicos ven en los mundiales, esos con los que ellos sueñan ser cuando entran en una cancha de bochas. Todo redondito, todo muy esperanzador.

Aquí, en este artículo no habrá resultados, pera sepan que el que ganó, como lo dice Limardo en cada discurso de cierre, fue el deporte de las bochas. Bienvenido que así sea.




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