Argentina y Perú protagonizaron un duelo apasionante.

Fue 2 a 1 para la celeste y blanca. Primero fue el triunfo singlista de Raúl Basualdo ante Sandro Saletti por 15 a 14 cuando parecía que se lo llevaba el incaico, quienes reeditaron el duelo de Laboulaye 2011 donde también estuvo cerca de triunfar el peruano.

Posteriormente llegó el turno de las duplas y ahí fue parejo hasta mitad de partido, tanto a tanto hasta que el binomio Vinazza-León empezó a inclinar la balanza a su favor. Mendieta cambió, puso en cancha a Maldonado por Gustavo Fernández y pasó a Serrano a la punta. Pero el camino final del tanteador ya estaba trazado. Fue 15-8 para los de la banda roja y partida igualada.

Y llegó el plato fuerte, el terceto. Por Perú entraron Vinazza, Saletti y León mientras que “Pancho” mandó al debutante Martín, Basualdo y Maldonado al campo de juego, con el venadense Fernández en la baranda. Primeras dos acciones netamente favorables a la celeste y blanca. En la primera mano le quedó chanta 5 a Martín y no acertó. Y en la segunda también fue para para Argentina. 6-0 en las primeras jugadas y ahí empezó la levantada peruana que igualó en 6. Ahí se puso tanto a tanto el juego, punto a punto. Promediando salió el puntero argentino que había arrancado bien en la difícil cancha de Aldosivi, livianísima en varios sectores del campo. Entró Gustavo y la historia le tenía guardada dos acciones memorables. Raúl pasó a la punta y Carlitos empezó a ser el Carlitos que todos conocemos. Perú no aflojaba, seguía con su regularidad y estuvo ahí de ganarlo. Primero quedó sobre bochas y Vinazza la puso penada al chico. Tiró Gustavo con la última buscando pegar firme y hacer retroceder el chico para anularlo. Lo logró y se llevó la primera ovación de la noche cuando ya andábamos por las tres horas de juego. Luego, con la pizarra 12-11 a favor de los visitantes llegó el bochazo que puede representar un campeonato. Tres tantos en el piso Perú, tres bochas en la tabla y dos en manos de Fernández. NO había mucho que pensar, era pegarle al chico para anularlo y barajar y dar de nuevo. No pudo con el primero y le dio de lleno en el segundo haciendo delirar al público que en buena cantidad aún estaba en el estadio del puerto. A la vuelta, sintió el golpe psicológico Perú. Tres para un lado y desenlace en la restante para clavar un 15-12 luchado, trabajado y épico para el combinado argentino.




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