9 de Julio le puso el broche de oro al Clausura bahiense.

Fuente: La Nueva.

El abrazo interminable de los benjamines del plantel, Lázaro Levriero y Rafael Randazzo, fueron la cara visible de un cierre a toda orquesta para 9 de Julio, que anoche, en el club Barrio Hospital, cortó una racha de 58 años sin festejos en la modalidad tercetos de las bochas bahienses.

Los albiazules, con Pablo Spurio como el integrante principal del equipo (capitaneo el barco), vencieron a Leandro N. Alem por 15 a 7 y, además de conquistar el Clausura, forzaron la definición a tres partidos para determinar al campeón anual.

Cabe acotar que Alem fue ganador del Apertura.

La polenta de los pibes fue clave para enderezar la nave luego de un comienzo algo dubitativo, con desventajas de 0-3, 2-4, 4-5 y 4-7 en las primeras seis manos de juego.

Pero en la séptima la paridad en siete aportó alivio y motivación, situaciones determinantes para torcer el score a favor de los flamantes campeones.

Incluso, en la octava manga, el árbitro Alejandro Pons le mostró una amarilla al capitán Pablo Spurio por excederse con el tiempo. Ni eso perturbó el ánimo de un terceto que lució de menor a mayor, con una gran performance de Rafael Randazzo (sorprendió la solvencia que mostró en el bochazo), la efectividad de Lázaro Levriero, pese a su juventud, en el arrime y el oficio de Spurio, quien estuvo certero en las indicaciones para con sus compañeros y mostró destellos de su calidad, como en las dos clavadas –en el sexto y decimocuarto bochazos– que hicieron rugir al numeroso público presente.

La brecha se empezó a estirar en la décima mano (7-10, 7-13 y 7-15), para el broche de oro definitivo que llegó con un arrime de Lázaro Levriero, un ratito de suspenso y un festejo merecido.




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